Para 1980, año de fundación de CIARA, la industria de aceites oleaginosos en el país había comenzado a desarrollarse progresivamente, en línea con la creciente demanda mundial. El despegue de la soja en Argentina se inicia con la adopción de la biotecnología en la década de los 90, asi como con la privatización de puertos que genero inversiones millonarias, sumando al dragado del Rio Paraná a través de empresas privadas de ingeniería que luego la transformaron en la conocida Hidrovia.

El fuerte dinamismo presentado por este cultivo se explica por el boom del nuevo paquete tecnológico “Soja RR + Glifosato + Siembra directa”, cuya aplicación trajo, a su vez, aparejado un fuerte aumento de la productividad debido a:


  • Mayor y mejor control de malezas.

  • Mínima labranza que favorece la conservación del suelo al tiempo que reduce los ciclos de laboreo incentivando el doble cultivo sobre la misma tierra en una campaña agrícola.


A partir de la aplicación de ese paquete, la soja ha tenido una creciente participación en el total del área sembrada del país, y la industria procesadora ha crecido en su capacidad de molienda, acorde con el aumento en la producción de granos oleaginosos.

La soja es la principal oleaginosa cultivada en Argentina. Sobresale, ampliamente, con una participación cercana al 93% en julio del 2019, según un informe de Ministerio de Hacienda.